Celebraciones litúrgicas
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Celebración de la cruz
Celebración de la cruz
(Esta celebración está inspirada en la liturgia del Viernes Santo, pero adaptada para realizarla sin la presencia de sacerdote. Si se usa en otra ocasión, hay que abreviarla y adaptarla. Sobre el altar no hay nada, puede ponerse un crucifijo grande).
Pres. Padre Dios, tú que nos libraste del pecado y de la muerte mediante la pasión y muerte de Cristo, concédenos meditar hoy en sus sufrimientos para que así nos asemejemos más a él durante nuestra vida y así también resucitemos con él después de la muerte. Por Cristo nuestro Señor.
Todos Amén.
Primera lectura: Isaías 52, 13-15; 53, 1-7.
Salmo 85
R: Inclina tu oído, Señor, escúchame.
Inclina tu oído, Señor, escúchame,
que soy un pobre desamparado;
protege mi vida, que soy un fiel tuyo;
salva a tu siervo, que confía en ti.Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor,
que a ti te estoy llamando todo el día;
alegra el alma de tu siervo,
pues levanto mi alma hacia ti.Porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica.En el día del peligro te llamo,
y tú me escuchas.
No tienes igual entre los dioses, Señor,
ni hay obras como las tuyas.Segunda lectura: Hebreos 4, 14-16.
Canto: ten piedad de mí, oh Dios…
Lectura de la pasión
(La lectura se dialoga entre el Presidente, un Guía, dos Lectores, una Mujer y un pequeño Coro).
Pres. Lectura de la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo según San Marcos.
Guía. Después que tomaron preso a Jesús, lo llevaron ante el Consejo Supremo de los judíos. Los jefes de los sacerdotes y todo el Consejo querían su muerte, pero no encontraban una acusación contra él. Se presentaron varios con acusaciones falsas, pero sus testimonios no concordaban. Entonces, el jefe de los sacerdotes se levantó y le preguntó:
Lec 1. ¿No respondes nada a lo que declaran en tu contra?
Guía. Pero Jesús seguía en silencio. Entonces, el jefe de los sacerdotes insistió:
Lec 1. Bueno, dinos claramente, ¿eres tú el Cristo, el Hijo de Dios bendito?
Pres. Yo soy; y un día me verán sentado a la derecha de Dios Todopoderoso y viniendo sobre las nubes del cielo para juzgarlos a ustedes.
Guía. Escandalizado por la blasfemia, el jefe de los sacerdotes rasgó sus vestiduras y gritó:
Lec 1. ¿Para qué necesitamos más testigos? Ustedes mismos han escuchado esta blasfemia que ofende al Altísimo. ¿Qué les parece?
Cor. ¡Es reo de muerte! ¡Merece la muerte!
Guía. Lo sacaron de allí, esperando que amaneciera para llevarlo ante Pilato. Los servidores y soldados se pusieron a burlarse de él. Le cubrieron la cara, lo escupían y le daban bofetadas.
Lec 2. Adivina, Mesías. ¿Quién te pegó?
Guía. Pedro, siguiendo a Jesús desde lejos, entró al patio y una de las sirvientas del jefe de los sacerdotes lo reconoció.
Muj. Tú también andabas con ese Jesús de Nazaret.
Lec 1. No, no es cierto; no lo conozco. Ni sé de qué hablas.
Muj. Sí, yo te he visto con él, estoy segura.
Guía. Pero Pedro volvió a negarlo y fue a otro grupo que se calentaba junto al fuego. Uno que estaba allí le dijo:
Lec 2. Ciertamente tú eres uno de ellos, pues por tu manera de hablar eres galileo.
Lec 1. Lo juro. ¡Yo no conozco a ese hombre de que hablas!
Guía. Entonces cantó un gallo por segunda vez y Pedro recordó que Jesús le había dicho que lo negaría tres veces antes que el gallo cantase dos veces. Y saliendo fuera lloró arrepentido. Al amanecer, los jefes de los sacerdotes se reunieron con los maestros de la Ley y los miembros del Consejo y llevaron a Jesús ante Pilato. Apenas se corrió la noticia se empezó a juntar mucha gente.
Lec 2. ¿Es cierto que tú eres el rey de los judíos?
Pres. Así es, como tú lo dices.
Guía. Las autoridades lo acusaban de muchas cosas. Pilato se extrañó al ver que Jesús permanecía callado.
Lec 2. ¿No dices nada? Mira de cuántas cosas te acusan.
Guía. Jesús no les respondió y Pilato no sabía qué pensar, aunque se daba cuenta de que las acusaciones no merecían la pena de muerte. Decidió liberarlo y para ello mandó buscar a un preso peligroso llamado Barrabás, quien había dado muerte a uno. Poniendo a ambos delante de la gente, preguntó:
Lec 2. ¿Quieren que suelte a Barrabás o a Jesús, el rey de los judíos?
Guía. Las autoridades judías incitaron a la gente a que pidiese la libertad de Barrabás.
Lec 2. Entonces, ¿qué quieren que haga con el que ustedes llaman el rey de los judíos?
Cor. ¡Crucifícalo!
Lec 2. Pero, ¿qué mal ha hecho?
Cor. ¡Crucifícalo, crucifícalo!
Guía. Pilato soltó a Barrabás y luego mandó azotar a Jesús para que la gente viera que no merecía la muerte. Pero al darse cuenta de que no conseguía nada, sino que más bien aumentaba el alboroto, pidió agua y se lavó las manos delante del pueblo.
Lec 2. Yo no me hago responsable de la sangre de este justo. Es cosa de ustedes.
Cor. ¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!
Guía. Entonces, Pilato lo entregó a los soldados para que lo crucificaran. Los soldados lo llevaron al patio interior, lo vistieron con una capa roja y colocaron sobre su cabeza una corona de espinas y en su mano una caña a modo de cetro. Después se pusieron a burlarse de él.
Lec 1. ¡Salve, rey de los judíos!
Guía. Lo golpeaban con la caña, lo escupían y se arrodillaban delante de él riendo.
Lec 1. ¡Salve, rey de los judíos!
Guía. Finalmente, llegó la hora para sacarlo a crucificar. Lo cargaron con la cruz, pero como cayó varias veces, obligaron a un campesino llamado Simón de Cirene a que llevara la cruz. Condujeron a Jesús fuera de la ciudad a un montículo llamado Gólgota o Calvario. Le ofrecieron vino mezclado con mirra para que no sufriera tanto, pero él no lo bebió. Lo crucificaron y se repartieron sus vestiduras, sorteándolas entre ellos. Eran cerca de la nueve de la mañana cuando lo crucificaron. Pusieron una inscripción sobre la cruz con el motivo de su condena: «Jesús Nazareno, rey de los judíos». Junto con Jesús crucificaron a otros dos ladrones, uno a cada lado. Los que pasaban por allí lo insultaban, moviendo la cabeza.
Lec 2. Tú que eras capaz de destruir el templo y levantarlo en tres días, ahora sálvate a ti mismo y baja de la cruz.
Guía. También los sacerdotes y maestros de la Ley se burlaban de él.
Lec 1. Salvó a otros y ahora no puede salvarse a sí mismo. Cristo, rey de Israel, si eres capaz, baja ahora de la cruz para que creamos en ti.
Guía. A mediodía, se oscureció el cielo hasta las tres de la tarde. A esa hora Jesús dio un fuerte grito.
Pres. ¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?
Guía. Uno de los soldados corrió a mojar una esponja en el vino con mirra, la puso en la punta de una caña y la acercó a los labios de Jesús.
Lec 2. Bebe, mientras esperas a Elías para que venga a salvarte.
Guía. Pero Jesús no lo probó. Finalmente, dando otro grito, inclinó la cabeza y expiró.
Pres. ¡Padre, en tus manos entrego mi espíritu!
(Todos se arrodillan y rezan en silencio).
(Pide que se levanten).
En ese mismo momento, la cortina que separaba el santuario del templo se rasgó de arriba abajo y se produjo un terremoto. El capitán romano que estaba al mando, al ver todo esto, exclamó:
Lec 1. ¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios!
Guía. Esa tarde era la víspera del sábado; José de Arimatea, un miembro respetable del Consejo Supremo, tuvo la valentía de ir donde Pilato para pedirle autorización para bajar el cuerpo de Jesús. Pilato se extrañó de que ya hubiera muerto y dio la autorización. José bajó el cuerpo de Jesús, ayudado por unas mujeres y lo envolvió en una sábana que había comprado. Después de ponerlo en un sepulcro excavado en la roca, hizo rodar una gran piedra a la entrada de la tumba. Allí estaban su madre, acompañada de María Magdalena y de María, madre de José.
(Se reza la Oración de los Fieles: por la Iglesia, por el pueblo hebreo, por los pecadores, por los catecúmenos, etc.).
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Adoración de la Santa Cruz
ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ
(Puede realizarse a continuación de la lectura de la Pasión, en Viernes Santo; también puede realizarse como ceremonia aparte).
Se organiza una procesión desde el fondo de la capilla; el Presidente trae un crucifijo grande, lo acompañan dos acólitos con velas encendidas.
Al iniciar la procesión levantan el crucifijo y entonan el canto; mientras todos cantan, avanza hasta la mitad de la capilla y vuelve a levantar el Crucifijo y entonar; finalmente, al llegar al altar se vuelve al pueblo, lo muestra por tercera vez y canta).Canto: Esta es la Cruz de Cristo yo la haré brillar.
Brillará, brillará. Brillará.(El Presidente ubica la cruz sobre una mesita o en el suelo sobre cojines, en medio de dos cirios encendidos. Se arrodilla ante la cruz y la besa. Mientras se canta, todo el pueblo pasa a adorar y besar la Cruz)
Canto: Perdón, Oh Dios mío…
Guía. Así como el pueblo judío en tiempo de Cristo, también nosotros de muchas formas lo traicionamos y respondemos con ofensas a todo lo que Él ha hecho por nosotros. Ahora responderemos a cada Improperio:
Señor, ten piedad de nosotros; Cristo, ten piedad de nosotros.(O pueden cantar alternadamente el Señor, ten piedad; Cristo ten piedad)
Pres. Pueblo mío, ¿qué mal te he hecho
o en qué te he ofendido?
Yo te saqué de Egipto
y tú le has preparado una cruz a tu Salvador.Todos. Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.Pres. Por ti castigué a Egipto y a sus primogénitos
y tú me has entregado para que me azoten.Pres. Yo te saqué de Egipto y te libré del faraón en el Mar Rojo
y me has entregado a los sumos sacerdotes.
Pueblo mío, ¿qué mal te he hecho
o en qué te he ofendido?
Yo te abrí un camino a través del mar
y tú me has abierto el costado con una lanza.
Yo te serví de guía en el desierto con una columna de nubes
y tú me has conducido al tribunal de Pilato.Pres. Yo te alimenté con el maná en el desierto
y tú me has dado bofetadas y azotes.
Pueblo mío, ¿qué mal te he hecho
o en qué te he ofendido?
Yo te di a beber el agua salvadora que brotó de la roca
y tú me has dado a beber hiel y vinagre.
Por ti yo herí a los reyes cananeos
y tú con una corona de espinas has herido mi cabeza.Pres. Yo puse en tus manos un cetro real
y tú me has puesto una corona de espinas.
Pueblo mío, ¿qué mal te he hecho
o en qué te he ofendido?
Yo con mi poder te levanté sobre todos los pueblos
y tú me has hecho subir a la deshonra de la cruz. -
Sagrada Comunión
SAGRADA COMUNIÓN
(Se celebra después de la adoración o de la cruz. También puede usarse después de otras celebraciones. Se adorna el altar con flores y dos cirios encendidos. El Ministro extiende un corporal y sobre él coloca el Santísimo Sacramento. Todos permanecen de pie)
Min. Alabemos a nuestro Padre Dios que nos alimenta con la Palabra y el Cuerpo de su Hijo Jesucristo, diciendo con nuestras manos levantas hacia el cielo: Padre Nuestro...
Min. Líbranos, Señor, de todos los males
y concédenos la paz en nuestros días,
para que ayudados por tu misericordia
vivamos siempre libres de pecado
y protegidos de toda perturbación,
mientras esperamos la gloriosa venida
de nuestro Salvador Jesucristo.Tod. Tuyo es el reino, tuyo el poder
y la gloria por siempre, Señor.
Min. Señor Jesucristo, la comunión de tu Cuerpo
no sea para nosotros un motivo de juicio y condenación,
sino que, por tu piedad, nos aproveche para defensa del alma y del cuerpo y como remedio saludable.(Puede cambiarse o rezarse el Cordero de Dios)
Min. (Mostrando una hostia)
Este es el Cordero de Dios,
que quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena del Señor.Tod. Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.
Canto:
Min. (Una vez que se ha guardado el Santísimo)
Dios Padre todopoderoso y eterno,
que nos has redimido con la gloriosa muerte
y resurrección de tu Hijo;
mediante la participación en este sacramento,
continúa en nosotros la obra de tu amor
y ayúdanos a vivir como auténticos hijos tuyos.
Por Jesucristo nuestro Señor.Tod. Amén.
Min. (Si no es sacerdote)
Envía, Señor, tu bendición sobre nosotros que hoy hemos celebrado... (Nombrar la celebración hecha) Que nos bendiga la Santísima Trinidad, quien es el Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén. -
Celebración de la luz
CELEBRACIÓN DE LA LUZ
(Esta celebración está pensada para realizarla en la Vigilia del Sábado Santo, sin la presencia de un sacerdote. Puede adaptarse para otra ocasión. Se comienza la celebración en medio de la oscuridad de la noche. Una vez que todos están reunidos en silencio, cada uno con una vela apagada, se hace la correspondiente motivación y luego se enciende un fuego o un cirio adornado al menos con una cruz)
Guía. Hermanos, en esta noche santa, en que celebramos el paso de Cristo de las tinieblas de la muerte a la luz gloriosa de su resurrección, todos los cristianos diseminados por el mundo entero, nos reunimos para vivir la Pascua del Señor. El fuego que vamos a bendecir nos anuncia la resurrección de Cristo, con la cual venció las tinieblas del pecado y de la muerte.
(El Presidente bendice el fuego recién encendido)
Pres. Dios nuestro, que por medio de tu Hijo nos has comunicado el fuego de tu vida divina, dígnate bendecir este fuego (o cirio recién encendido) y haz que esta celebración de la Pascua del Señor encienda en nosotros el deseo del cielo, para que podamos un día llegar resucitados a la fiesta gloriosa de tu Reino. Por Jesucristo nuestro Señor.
Tod. Amén.
(Pres. levanta el cirio encendido o ante el fuego entona)
Pres. Esta es la luz de Cristo, Yo la haré brillar.
Brillará, brillará, brillará sin cesar.(Invita a todos a encender la vela en la llama nueva. Mientras cantan la misma canción. Si la ceremonia se hizo en el exterior, se organiza la procesión al interior del templo cantando un canto alusivo. Las luces del templo apagadas. Una vez en sus puestos, el Presidente, ante el cirio encendido, aclama la luz. A cada aclamación todos responden cantando)
Pres. Este cirio encendido nos recuerda que Cristo ha disipado las tinieblas de nuestros pecados. Él con su muerte y resurrección canceló la deuda del pecado de nuestro padre Adán y ha borrado con su sangre nuestras culpas.
Tod. Esta es la luz de Cristo,
Yo la haré brillar…Pres. Esta es la fiesta de la Pascua en que celebramos el paso de Cristo de la muerte a la vida. La sangre del Cordero inmolado lava las manchas de sus fieles.
Pres. Esta es la noche que sacaste a los israelitas de la oscuridad de Egipto y con una columna de luz guiaste su peregrinar por el desierto. Así también hoy guías a nosotros.
Pres. Esta es la noche en que Cristo nos libera de la esclavitud del pecado haciéndonos pasar a la libertad a través de las aguas del bautismo.
Pres. Esta es la noche en la que todos los que creemos en Cristo, somos trasplantados de nuestros vicios de la oscuridad del pecado a la luz de la gracia y del amor de Dios.
Pres. ¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros, Señor! Para rescatarnos a nosotros, esclavos, entregaste a tu Hijo a la muerte. ¡Qué noche tan dichosa, en que se unen cielo y tierra!
Pres. En esta noche de gracia, acepta, Padre santo, nuestra alabanza y concédenos permanecer siempre en vela para no flaquear en nuestra fidelidad.
(Se apagan las velas, se encienden las luces. Sentados)
Guía. Vamos a meditar la Palabra de Dios en el Antiguo Testamento y luego vibraremos con la alegre noticia de la resurrección de Cristo. Así nos uniremos al triunfo del Señor sobre la muerte y el pecado, que nos anuncia nuestra resurrección definitiva al término del peregrinar por este mundo.
Primera lectura de la creación: Génesis 1, 1 –2,4
Salmo 32
R: La tierra está llena de la gracia del Señor.Recta es la palabra del Señor
y verdad toda obra de sus manos.
Él ama la justicia y el derecho
y la tierra está llena de su gracia. R://Por su palabra surgieron los cielos
y por su aliento todas las estrellas.
Junté el agua del mar como en un frasco
y almacené las aguas del océano. R://Tema al Señor la tierra entera
que lo teman sus habitantes.
Pues él lo dijo y todo fue creado
lo ordenó y las cosas existieron. R://Segunda lectura: paso del Mar Rojo: Éx. 14, 10-14, 22-23, 26-27
Cántico (Éxodo 15, 1-7)
R: Cantemos al Señor: magnífica es su victoria.Quiero cantar en honor del Señor
porque admirablemente ha triunfado;
sepultó en el mar caballos y caballeros.
Mi fuerza y mi canto es el Señor, él me ha salvado.
Él es mi Dios y lo quiero alabar,
es el Dios de mis padres y lo quiero exaltar. R://Dios es un héroe, su nombre es el Señor.
Precipitó en el mar los carros del faraón y su ejército;
Sus valientes se hundieron en el Mar Rojo;
los cubrió el abismo,
cayeron hasta el fondo como piedra. R://Has dado a conocer, Señor, la fuerza de tu brazo;
tu diestra, Señor, aplasta al enemigo.
Por el poder de tu gloria derribas a tus adversarios,
tu ira los devora como el fuego a la paja. R://Tercera lectura del corazón nuevo: Ezequiel 36, 24-28
Salmo 51
R: Crea en mí, Señor, un corazón puro.Crea en mí, oh Señor, un corazón puro,
un espíritu firme pon en mí.
No me rechaces lejos de tu rostro
ni apartes de mí tu santo espíritu.
Dame tu salvación que regocija,
mantén en mí un alma generosa.
Indicaré el camino a los extraviados,
y a ti volverán los descarriados. R://Un sacrificio no te agradaría,
ni aceptarías, si te ofrezco un holocausto.
Un corazón contrito te presento:
No desdeñas un alma arrepentida. R://Lectura de la Epístola: Romanos 6, 3-11
Salmo 117
R: ¡Aleluya, aleluya!¡Aleluya. Alaben al Señor, todos los pueblos
y festejenlo todas las naciones.
Porque grande es su amor hacia nosotros,
su lealtad dura por siempre. R://Proclamación del Evangelio: Mateo 28, 1-10
CELEBRACIÓN DE LAS PROMESAS BAUTISMALES
(Este esquema está pensado para realizarlo el Sábado Santo, inmediatamente después de la Liturgia de la Palabra anterior. Si no es así, iniciar con una motivación, una oración del Presidente y la proclamación de algunas de las lecturas anteriores)
BENDICIÓN DEL AGUA
Guía. Pidamos, hermanos, a Dios Padre que bendiga esta agua con la cual seremos rociados en recuerdo de nuestro bautismo a fin de que nos purifique y renueve interiormente para que vivamos como fieles hijos de Dios.
Pres. Señor, Dios nuestro, mira con bondad a quienes recordamos en esta noche la resurrección de tu Hijo y derrama tu abundante bendición sobre esta agua a fin de que se convierta en instrumento de tu misericordia, nos purifique de todos nuestros pecados y reavive la vida nueva que nos ha dado el Señor resucitado. Que esta agua nos recuerde ahora nuestro bautismo por el cual nos unimos a la muerte y resurrección de Cristo, el cual vive y reina contigo por los siglos y siglos.
Tod. Amén.
Guía. Hermanos, por medio del bautismo, hemos sido hecho partícipes del misterio pascual de Cristo; hemos sido sepultados con él en su muerte para resucitar con él a una vida nueva.
Por eso, en esta noche santa queremos renovar las promesas de nuestro bautismo, con las cuales un día renunciamos a Satanás y nos comprometimos a servir con fidelidad a Dios en la santa Iglesia católica.
(Pueden encender las velas de cada uno: a cada respuesta la levantan o extienden la mano derecha hacia el crucifijo)
Pres. ¿Se comprometen a dominar sus pasiones e instintos para vivir en la libertad de los hijos de Dios?
Tod. Sí, nos comprometemos.
Pres. ¿Se comprometen a luchar para ser fieles a lo que Cristo nos ha enseñado?
Tod. Sí, nos comprometemos.
Pres. ¿Se comprometen a vivir fielmente su fe cristiana participando en la liturgia y en la vida de la Iglesia?
Tod. Sí, nos comprometemos.
Pres. ¿Creen, hermanos, en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
Tod. Sí, creemos.
Pres. ¿Creen en Jesucristo, su Hijo y Señor nuestro, que nació de la Virgen María, padeció y murió por nosotros, resucitó y está sentado a la derecha del Padre?
Tod. Sí, creemos.
Pres. ¿Creen en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna?
Tod. Sí, creemos.
Pres. Que Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo y Padre nuestro, que nos purificó del pecado y nos hizo renacer por el agua bautismal y por el Espíritu Santo, nos conserve unidos a Cristo y a su Iglesia, hasta la vida eterna.
Tod. Amén.
(El Presidente rocía al pueblo con el agua mientras se canta. Si son demasiados, es mejor que cada uno pase adelante a hacer la señal de la cruz con el agua bendecida)
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Celebración para Navidad
CELEBRACIÓN PARA NAVIDAD
(Después de una oración de Navidad inicial proclaman el Evangelio de Lucas 2, 1-20 en forma dialogada: un Narrador, dos Lectores, una Mujer y un Coro. En lo posible, con túnicas)
Narr. El emperador romano dictó una ley que ordenaba hacer un censo en todo su imperio. Todos debían ir a inscribirse en la ciudad de donde era originaria su familia. Como José era descendiente del rey David, tuvo que ir desde Nazaret a Belén.
Lec 1. María, debemos hacer un largo viaje, pero no sé si tu embarazo te permitirá hacer este sacrificio.
Muj. Voy contigo José. El Señor te ha dado la responsabilidad de proteger a mi hijo y quiero que tú estés presente cuando él nazca.
Narr. Cuando llegaron a Belén, la ciudad estaba tan llena de gente que ya no quedaba lugar en la posada.
Muj. ¡José, me parece que el niño ya quiere nacer!
Lec 1. Ya no hay dónde más buscar alojamiento. Y aquí no vamos a encontrar ningún lugar tranquilo y privado. Buscaremos fuera del pueblo.
Cor. (Recitan en forma solemne)
El Señor del cielo y tierra
no tiene dónde nacer.
¡Ven a nosotros, Señor,
tu cuna será nuestro amor!
En las tinieblas de Belén
va a brillar una gran luz;
abramos el corazón
para que ilumine nuestra vida.Narr. En las colinas cercanas encontraron una cueva en donde los campesinos guardaban sus animales. José limpió un rincón del establo, puso un poco de paja para acomodar a su esposa y preparó como cuna una pesebrera donde comían los animales. Entonces, María dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en la pesebrera.
Cor. En el silencio de la noche
ha nacido Jesús.
Humilde Niño pobre,
rico de paz y amor.
Hagamos silencio interior,
despojémonos del materialismo,
limpiémonos de tanta maldad;
¡Y en nosotros nacerá el Señor!Narr. Un ángel se apareció a unos pastores que vivían en el campo y que por las noches se turnaban para cuidar sus rebaños. Se asustaron al verse rodeados de una gran luz.
Lec 2. No teman; les vengo a comunicar una buena nueva que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Ha nacido en Belén el Salvador, el Mesías prometido por el Señor. Al recién nacido lo encontrarán envuelto en pañales y acostado en una pesebrera.
Narr. En ese instante apareció un coro de ángeles cantando:
Cor. ¡Gloria a Dios en lo más alto del cielo, y en la tierra gracia y paz a los hombres buenos!
Lec 1. Vayamos a Belén y busquemos en los establos de los alrededores para ver lo que el Señor nos ha dado a conocer.
Narr. Fueron apresuradamente y hallaron a María, a José y al recién nacido acostado en la pesebrera. Lo adoraron y contaron lo que les había dicho el ángel. José quedó maravillado y María meditaba todos estos acontecimientos y los guardaba en su corazón. Los pastores se fueron glorificando y alabando a Dios, porque todo lo que habían visto era tal como se lo habían anunciado los ángeles.
(Un niño y una niña, disfrazados de José y María, traen una imagen del Niño. Lo ubican sobre un cojín delante del altar, lo besan y se ponen uno a cada lado. Mientras se canta Noche de Paz, todos pasan a besar la imagen del Niño)
(Puede continuarse con Peticiones oportunas y se concluye con la oración del Padre Nuestro, tomados todos de la mano. A los niños presentes se les reparte dulces u otro regalito y todos se dan el abrazo de paz deseándose Feliz Navidad)
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Plegaria Eucarística para Misa con niños
Plegaria eucarística para misa con niños
(En el Misal hay tres Plegarias, adaptamos aquí la tercera)
Sac. El Señor esté con ustedes.
Tod. Y con tu espíritu.Sac. Levantemos el corazón.
Tod. Lo tenemos levantado hacia el Señor.Sac. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Tod. Es justo y necesario.(Durante el Tiempo Ordinario se reza este Prefacio)
Sac. Te damos gracias, Señor. Tú nos has creado para que vivamos para ti y nos amemos los unos a los otros. Tú quieres que nos miremos y ayudemos como hermanos, de manera que podamos compartir las cosas buenas y también las difíciles.(En tiempo de Navidad se reza este Prefacio)
Sac. Te damos gracias, Señor, porque en tu amor creaste el mundo y no abandonaste en el mal a quienes habían pecado, sino que saliste a su encuentro. Ahora nos has enviado a tu querido Hijo Jesús, como luz que resplandece en las tinieblas. Él era rico y se hizo pobre por nosotros, para que nosotros fuéramos ricos con su amor.(Durante el Tiempo Pascual se reza este Prefacio)
Sac. Te damos gracias, Señor, porque Tú eres el Dios de los vivientes, que nos llamas a la vida y quieres que gocemos de una felicidad eterna. Tú has resucitado a Jesucristo de entre los muertos, el primero entre todos, y les has dado una vida nueva. A nosotros nos has prometido lo mismo: una vida sin fin, sin penas ni dolores.Tod. Por eso, Padre, estamos contentos y te damos gracias.
Sac. Nos unimos a todos los que creen en ti, y con los santos y ángeles te cantamos con gozo:
Canto: Santo, santo…Sac. Padre Dios, tú eres santo. Tú eres siempre bueno con nosotros y misericordioso con todos. Te damos gracias sobre todo, por tu Hijo Jesucristo.
Tod. Gracias, Padre, por enviarnos a Jesús.
(Tiempo Ordinario)
Sac. Él quiso venir al mundo porque los hombres se habían separado de ti y no lograban entenderse. Él nos abrió los ojos para que veamos que todos somos hermanos y que tú eres el Padre de todos.(En Tiempo de Navidad)
Sac. Él es la verdadera luz del mundo, que ha venido a iluminar a todos los que lo buscan sinceramente. Él es el Príncipe de la paz, que nos hace renacer como hijos de Dios, portadores de paz entre los hombres. Él es Dios con nosotros, que quiere que experimentemos ya desde este mundo lo que será la alegría eterna del cielo.(En Tiempo Pascual se reza)
Sac. Él nos anunció la vida que viviremos junto a ti en la luz y en la eternidad; nos enseñó también el camino de esa vida, camino que hay que andar en el amor y que él recorrió primero.Tod. Gracias, Padre, por enviarnos a Jesús.
Sac. Él nos reúne ahora en torno a esta mesa, porque quiere que hagamos lo mismo que Él hizo en la Última Cena.
Padre bueno, envía tu Espíritu para santificar este pan y este vino, de manera que sean el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo Jesucristo.Sac. Porque Jesús, antes de morir por nosotros, mientras estaba cenando por última vez con sus discípulos, tomó el pan. Te dio gracias, lo partió y se lo dio, diciendo:
TOMAD Y COMED TODOS DE ÉL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE SERÁ ENTREGADO POR VOSOTROS.Tod. Señor, Tú te entregaste por nosotros.
Sac. Del mismo modo, tomó el cáliz lleno de vino, te dio gracias de nuevo y lo pasó a sus discípulos, diciendo:
TOMAD Y BEBED TODOS DE ÉL, PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE SERÁ DERRAMADA POR VOSOTROS Y POR TODOS LOS HOMBRES PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS. HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.Tod. Señor, Tú te entregaste por nosotros.
Sac. Por eso, Padre santo, estamos reunidos ante ti y recordamos llenos de alegría todo lo que Jesús hizo para salvarnos. En este sacrificio, que él mismo entregó a la Iglesia, celebramos su muerte y resurrección. Padre, que estás en el cielo, te pedimos que nos recibas a nosotros con tu Hijo querido.
Tod. Padre, tú eres bueno, te alabamos y te damos gracias.
Sac. Él aceptó libremente la muerte por nosotros, pero tú lo resucitaste. Por eso, llenos de alegría te alabamos. Él vive ahora junto a ti y está viniendo también con nosotros.
Tod. Padre, tú eres bueno, te alabamos y te damos gracias.
S. Él vendrá lleno de gloria al fin del mundo y en su reino ya no habrá pobreza ni dolor, nadie estará triste, nadie tendrá que llorar.
T. Padre, tú eres bueno, te alabamos y te damos gracias.
S. Padre santo, Tú nos has invitado a esta mesa, para que en la alegría del Espíritu Santo, comamos el Cuerpo de tu Hijo. Haz que este Pan de vida eterna nos dé fuerza y nos ayude a servirte cada día mejor.
T. Padre, tú eres bueno, te alabamos y te damos gracias.
S. Acuérdate, Padre, del Papa NN, de nuestro Obispo N. N. y de todos los obispos de Chile.
S. Ayúdanos a todos los que creemos en tu Hijo Jesucristo para que trabajemos por la paz del mundo y sepamos comunicar a los demás nuestra alegría.
T. Escúchanos, Padre Dios.
S. Acuérdate también de nuestros hermanos que han muerto. Admítelos a contemplar la luz de tu rostro; y concédenos que todos, un día, junto con Cristo, con María y todos los santos, vivamos contigo en el cielo para siempre.
Tod. Escúchanos, Padre Dios.
Sac. Por Cristo, con Él y en Él, a ti Dios Padre Omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
Tod. Amén.
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Sacramento de la reconciliación
Sacramento de la Reconciliación
(Estas sugerencias pueden servir para una celebración penitencial comunitaria o también para preparar personalmente la confesión. Especialmente el examen de conciencia es sólo un enunciado de actitudes y faltas; es necesario adaptarlo a los destinatarios)Oración inicial
Guía. Concédenos, Padre Dios, la luz y fuerza del Espíritu Santo para conocer el estado de nuestra conciencia.
Y arrepentidos sinceramente de nuestros pecados, al confesarnos, recibamos el perdón y la gracia a fin de ir superando nuestras debilidades. Te lo pedimos por tu Hijo Jesucristo que vive y reina por los siglos de los siglos.Tod. Amén.
Examen de conciencia
1. ¿Hace cuánto tiempo que no me confieso? ¿Me confesé bien?
¿Cumplí la penitencia y el propósito que hice?2. ¿Me preocupo de cultivar mi amistad con el Señor? ¿Rezo a menudo? ¿Medito la Palabra de Dios?
¿Me preocupo de crecer en mi compromiso con la comunidad cristiana?
¿Participo semanalmente en la Eucaristía?
¿Tengo algún compromiso apostólico?
¿Entre mis prioridades, está la preocupación por cultivar mi vida espiritual?3. ¿En qué se nota mi amor al prójimo?
¿Me esfuerzo por controlar mis enojos, mi egoísmo, mis pasiones?
¿He sido violento, manipulador o despreciativo de los demás?
¿He dado malos ejemplos o escandalizado a los demás?
¿He sido abusivo de los más débiles o pobres?
¿He perjudicado la dignidad física, la honra o los bienes de los demás?
¿Soy envidioso? ¿Soy celoso?4. ¿Me preocupo de conocer y cultivar mis talentos?
¿Soy generoso y colaboro con los demás?
¿Soy estudioso o trabajador?
¿Me preocupo de ayudar a los demás y tomo la iniciativa cuando se trata de sacrificarse por el grupo?
¿Cuido mi salud?
¿Me esfuerzo por controlar mis apetitos para no caer en vicios?5. ¿Soy justo en mi trabajo y en las relaciones con los demás?
¿Soy honesto y digo la verdad?
¿Trato de cumplir mis promesas y compromisos?
¿He traicionado algún secreto de los demás?6. ¿Soy obediente con mis padres o con las personas que tienen autoridad?
¿Señalo mis errores con serenidad y firmeza?
¿Siento odio hacia alguien?
¿Estoy peleado o resentido con alguna persona?
¿Me he reído de alguien o lo he insultado?7. ¿Digo la verdad, aunque salga perjudicado?
¿He dicho falsedades o levantado calumnias de los demás?
¿Soy prudente al juzgar a los demás?8. ¿He robado?
¿He devuelto lo que me han prestado?
¿He destruido o dañado algo que no me pertenece?9. ¿Acepto con serenidad y paciencia los contratiempos y sufrimientos de la vida?
¿Me preocupo de fortalecer mi voluntad con ayunos y abstinencias?10. ¿He mantenido la castidad de mis sentidos y de mi cuerpo?
¿He tratado de ser puro en mis pensamientos, deseos y acciones?
¿Controlo mis conversaciones, lecturas y diversiones para no degradar mi dignidad?
¿Soy fiel a mi cónyuge?Acto de Contrición
(Después de haber dejado un momento de silencio para el examen y arrepentimiento personal)Guía. Arrepentidos sinceramente de nuestras faltas, decimos:
Tod. Yo confieso ante Dios todopoderoso
(A continuación pasa cada uno a confesarse con el sacerdote y le manifiesta con sencillez las faltas más graves y las que más están perjudicando su crecimiento espiritual. Después de recibir la absolución, permanecer un momento en oración para agradecer al Señor por el perdón recibido. Si es celebración comunitaria, esto se puede hacer todos juntos)
y ante ustedes, hermanos,
que he pecado mucho de pensamiento,
palabra, obra y omisión.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso, ruego a Santa María, siempre Virgen,
a los Ángeles, a los Santos y a ustedes, hermanos,
que intercedan por mí ante Dios nuestro Señor. -
Via Crucis
VÍA CRUCIS
[Esta práctica de piedad está basada en la meditación de los sufrimientos de Cristo en su Camino de la Cruz. Puede adaptarse según las circunstancias.]
INTRODUCCIÓN
Pres. Padre Dios, mira benigno a quienes nos disponemos a arrepentirnos de nuestros pecados; danos fuerza para renovar nuestra fidelidad cristiana y ayúdanos a aceptar mejor nuestras propias cruces, abrazándolas por amor, igual que Cristo, quien vive y reina contigo por los siglos de los siglos.
Tod. Amén.
Guía. En esta Primera Estación Jesús es condenado a muerte por Pilato.
Pres. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Tod. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.
Lec 1. Viendo entonces Pilato que no conseguía liberar a Jesús, sino que el tumulto crecía cada vez más, tomó agua y se lavó las manos delante de la muchedumbre diciendo: “Yo soy inocente de esta sangre. Hagan lo que quieran”. Y todo el pueblo contestó: “Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos”. Entonces él los entregó para que lo crucificaran.
Lec 2. Lo más duro para el hombre es perder su libertad y ser castigado injustamente. Cristo se sometió al poder y a la injusticia de las autoridades judías y romanas. En cambio, aceptó libre y voluntariamente la voluntad de Dios y ponernos al servicio de los demás es lo más grande que podemos hacer, y así también nos unimos a la entrega generosa de Cristo, a su sacrificio redentor. Por su obediencia al Padre, todos fuimos salvados.
Pres. Te pedimos, Dios y Padre nuestro, que nos enseñes a cumplir siempre tu voluntad y a aceptar nuestras cruces, uniéndonos a los sufrimientos de Cristo. Quien sufrió y entregó su vida para salvarnos. Te lo pedimos con la misma oración que Jesús nos enseñó: Padre nuestro…
[Mientras se avanza a la Estación siguiente se canta: Perdón, oh Dios mío…]
Guía. En la Segunda Estación, Jesús es cargado con la cruz.
Pres. Te adoramos, oh Cristo…
Lec 1. Los soldados llevaron a Jesús al patio interior. Le pusieron una corona de espinas y comenzaron a burlarse: “Salve, rey de los judíos”. Lo golpeaban con una caña, lo escupían y le hacían reverencias. Después de burlarse de él, le quitaron la capa, le pusieron sus vestidos y lo llevaron a crucificar.
Lec 2. Cuando se ama, las cargas se hacen más livianas. El amor todo lo soporta. Cristo, por amor al Padre y a nosotros, sobrellevó los castigos que merecían nuestros pecados, y nos mereció el perdón y la vida eterna.
Pres. Concédenos, Padre, ser fieles no sólo en los momentos de prosperidad y alegría, cuando la fidelidad no es difícil, sino también en las horas amargas y duras, ya que es entonces cuando vale la pena serte fieles siguiendo el ejemplo de Jesucristo; te lo pedimos diciendo: Padre nuestro…
Guía. En la Tercera Estación contemplamos cómo Jesús cae por primera vez.
Lec 1. El siervo no es más que su Señor. Si a mí me han perseguido, también los perseguirán a ustedes; pero todo esto lo harán por causa de mi nombre.
Lec 2. No importa caer mil veces si se quiere seguir luchando y siendo fiel a los propios ideales. La desesperación no tiene sentido cuando se lucha junto a Cristo. El esfuerzo por continuar luchando, a pesar de las caídas, es agradar más al Señor que una cómoda mediocridad.
Pres. Señor Jesucristo, tú nos comprendes y eres el artífice de nuestra santidad; el impulsor de nuestro esfuerzo por superar nuestras dificultades. Te pedimos que estés siempre presente en nuestra vida y seas el sostén de nuestra fragilidad; contigo seremos fuertes y nunca seremos derrotados. Invoquemos a nuestro Padre diciendo: Padre nuestro…
Guía. En la Cuarta Estación Jesús se encuentra con su madre.
Lec 1. Cuando José y María encontraron a Jesús en el templo, en medio de los doctores de la Ley, se sorprendieron y su madre le dijo: “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo, angustiados, te buscábamos”. Él respondió: “¿No sabían que debo estar en las cosas de mi Padre?”.
Lec 2. Este encuentro de la madre con su Hijo cargando la cruz fue doloroso y silencioso. María nos muestra que cumplir la voluntad del Padre implica compartir los sufrimientos de Cristo. También nosotros, de una manera u otra, llevamos nuestra cruz: sufrimientos, fracasos, trabajos. Cuando sintamos que nuestras cruces nos abruman, pidamos a María que nos acompañe.
Pres. Al agradecerte, Padre, el ejemplo de fe y fortaleza que nos da la Madre de Jesús, te pedimos que meditando en sus sufrimientos crezca en nosotros la comprensión de la pasión de Cristo y que la fe sea nuestra fuerza y seguridad hasta el fin de nuestra vida; te lo pedimos diciendo: Padre nuestro…
Guía. En la Quinta Estación Jesús es ayudado por Simón de Cirene a llevar la cruz.
Lec 1. Tomaron a Jesús y lo llevaron fuera para crucificarlo. En el camino encontraron a un hombre llamado Simón de Cirene y lo obligaron a cargar la cruz detrás de Jesús.
Lec 2. El camino que nos presenta Cristo es estrecho y cuesta arriba; pero es el camino de la fidelidad. El mismo nos enseña que la vida cristiana no es cómoda, pero sí fecunda. “Quien quiera venir detrás de mí, tome su cruz y sígame”.
Pres. Señor Jesús, danos la gracia de cargar con entusiasmo y constancia la cruz que tú nos entregas cada día para seguirte en tu camino al Calvario; sólo así ganaremos la Vida eterna. Nos unimos a tu oración al Padre diciendo: Padre nuestro…
Guía. En la Sexta Estación la Verónica enjuga el rostro de Jesús.
Lec 1. Al final de los tiempos Jesús dirá a los de su derecha: “Vengan, benditos de mi Padre, reciban la herencia del Reino; porque tuve hambre y me dieron de comer, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron…”.
Lec 2. La Verónica se adelantó compasiva a enjugar el rostro de Jesús. Era la única ayuda que podía prestarle y él se lo agradeció con amor. Son muchos los rostros necesitados de atención y cariño que encontramos cada día; no olvidemos que Dios no dejará sin recompensa el amor que demos a los demás.
Pres. Ante el ejemplo de la Verónica, que honra a Cristo y le rinde homenaje sincero, te pedimos, Padre omnipotente, que para ser constructores de tu Reino ayudemos a los más necesitados y débiles. Te lo pedimos diciendo: Padre nuestro…
Guía. En la Séptima Estación Jesús cae por segunda vez.
Lec 1. Bienaventurados los mansos porque ellos poseerán la tierra; bienaventurados los que lloran porque serán consolados; bienaventurados los que padecen persecución por ser justos, porque suyo es el Reino de los cielos.
Lec 2. Los sufrimientos de Cristo, agotado y caído, son garantía de que él comprende nuestros sufrimientos y debilidades. Pero él supo levantarse para continuar su camino, enseñándonos que nunca debemos darnos por derrotados.
Pres. Señor Jesucristo, tú nos comprendes y eres el artífice de nuestra santidad; aumenta nuestra confianza para superar caídas y fracasos. Tu amor de Padre es la garantía de que siempre podremos levantarnos; por eso te invocamos diciendo: Padre nuestro…
Guía. En la Octava Estación Jesús consuela a las mujeres que lloraban por él.
Lec 1. Jesús dijo a sus discípulos: “El que los recibe a ustedes me recibe a mí; y el que me recibe a mí recibe al que me envió. El que dé a beber un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños no quedará sin recompensa”.
Lec 2. Las mujeres, discípulas de Jesús, lloraban al verlo sufrir. Nosotros, si queremos ayudar a Jesús, lo podemos hacer socorriendo a los más pobres y necesitados. Ningún trabajo apostólico quedará sin recompensa ante Dios.
Pres. Padre de bondad, ilumina nuestra mente y corazón para comprender todo lo que Cristo ha hecho por nosotros; danos fuerzas para ser generosos en ayudar al que sufre, sabiendo que así ayudamos al mismo Cristo. Te lo pedimos diciendo: Padre nuestro…
Guía. En la Novena Estación Jesús cae por tercera vez.
Lec 1. Jesús, en el huerto de los Olivos, dijo a sus discípulos: “Velen y oren para no caer en la tentación; el espíritu está pronto, pero la carne es débil”. Luego oró diciendo: “Padre mío, si es posible que pase de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad sino la tuya”.
Lec 2. La vida del cristiano que no se instala en la comodidad es dura; la cruz está siempre presente. La verdadera vida cristiana no es fácil, pero sí fecunda. Cristo nos enseña que llevar la cruz cada día es el camino de la auténtica vida; podemos caer muchas veces, pero otras tantas podemos levantarnos.
Pres. Padre santo, que el ejemplo de tu Hijo y la fuerza de tu Espíritu nos ayuden a luchar sin desalentarnos por las caídas y fracasos. Tu amor es garantía de que siempre podremos levantarnos; por eso te invocamos diciendo: Padre nuestro…
Guía. En la Décima Estación Jesús es despojado de sus vestiduras.
Lec 1. Llegando al lugar llamado Gólgota, le ofrecieron vino mezclado con hiel; pero apenas lo probó y no quiso beberlo. Después lo despojaron de sus vestidos y se los repartieron echando suertes.
Lec 2. A Jesús, en el camino de cruz, lo fueron despojando de todo: libertad, dignidad, amigos, ropa. Su vida entera fue entrega de amor al Padre y a nosotros. Esa fue su suprema ofrenda.
Pres. Señor Jesús, ayúdanos a comprender tu enseñanza de que sólo en la medida en que entregamos nuestra vida por amor a los demás encontramos el verdadero sentido de nuestra existencia. Te lo pedimos diciendo: Padre nuestro…
Guía. En la Undécima Estación Jesús es clavado en la cruz.
Lec 1. Tomaron entonces a Jesús y lo crucificaron. Pilato mandó escribir el motivo de su condena: “Jesús Nazareno, rey de los judíos”. Muchos leyeron aquel título, escrito en hebreo, latín y griego.
Lec 2. Jesús fue fiel a su Padre hasta la muerte y muerte de cruz. Su amor por nosotros llegó hasta el extremo de aceptar sufrir el peor castigo. Ahora, en cada Eucaristía, se hace presente el mismo sacrificio redentor.
Pres. Padre lleno de amor por nosotros, en la cruz de Cristo nos has manifestado cuánto nos amas. Te damos gracias por el don de tu Hijo y te alabamos diciendo: Padre nuestro…
Guía. En la Duodécima Estación Jesús muere en la cruz.
Lec 1. Uno de los malhechores crucificados junto a Jesús lo insultaba diciendo: “¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros”. Pero el otro lo reprendió: “¿Ni siquiera temes a Dios? Nosotros estamos recibiendo lo que merecemos, pero él no ha hecho nada malo”. Y dijo: “Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino”. Jesús respondió: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Luego, dando un fuerte grito, dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. E inclinando la cabeza, expiró.
Lec 2. Jesús murió en la cruz para que nosotros no muriéramos para siempre. Su muerte nos libró de las tinieblas del pecado y de la muerte. Como cristianos podemos hacer mucho para que no haya tanta maldad e injusticia en nuestra propia vida y también en la vida de los demás.
Pres. Padre santo, viendo a tu Hijo en la cruz, callando, sufriendo y muriendo por nosotros, te pedimos que nos fortalezcas para llevar con fidelidad nuestra cruz de cada día y para aliviar la de los demás. Te lo pedimos diciendo: Padre nuestro…
Guía. En la Décimo Tercera Estación Jesús es bajado de la cruz.
Lec 1. Uno de los soldados atravesó el costado de Jesús con una lanza y al instante salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio y su testimonio es verdadero. Después José de Arimatea pidió a Pilato el cuerpo de Jesús, y Pilato lo concedió. José bajó el cuerpo de la cruz.
Lec 2. Ya había terminado el terrible drama. Era preciso bajar el cuerpo de la cruz porque se acercaba el gran sábado. Pero en realidad, ese viernes santo había sido el sacrificio del verdadero Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Pres. Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Tú, Señor, pagaste con tu muerte la deuda de nuestros pecados; en cada Eucaristía te haces presente en el pan y el vino, donde vuelves a ofrecerte como víctima por nosotros. Te agradecemos el don de tu Hijo y te alabamos diciendo: Padre nuestro…
Guía. En la Última Estación Jesús es sepultado.
Lec 1. Lo envolvieron en una sábana y lo depositaron en un sepulcro nuevo excavado en la roca. Hicieron rodar una gran piedra, cerrando la entrada del sepulcro. María Magdalena y María, madre de José, miraban dónde lo ponían.
Lec 2. Aparentemente todo había concluido. La gran esperanza en el Mesías parecía haber fracasado. Pero Dios no había dicho la última palabra: su designio de amor se manifestará plenamente en la resurrección.
Pres. Ayúdanos, Padre, a comprender y vivir el misterio de la cruz; que ella sea también nuestra confianza y nuestra grandeza. Al morir y ser sepultados con Cristo por el bautismo, nuestra pobre existencia será transformada en Cristo, cuando vayamos a su encuentro en la resurrección definitiva. Te alabamos diciendo: Padre nuestro…
CONCLUSIÓN
Pres. Padre santo, después de recorrer paso a paso el camino de la cruz de tu Hijo, concédenos la gracia de grabar en nuestra mente y corazón su imagen crucificada como supremo acto de amor y fidelidad. Permítenos responder a este amor con nuestro esfuerzo por ser fieles testigos de tu amor en nuestra vida cristiana de cada día. Te lo pedimos, Padre, por Cristo nuestro Señor.
Tod. Amén.
Pres. Y que la bendición descienda abundantemente sobre cada uno de ustedes y los acompañe a lo largo de toda su vida, hasta que vayamos al encuentro definitivo con nuestro Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Tod. Amén.
Canto final.
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Guía para la celebración comunitaria de la Palabra de Dios
GUÍA PARA LA CELEBRACIÓN COMUNITARIA DE LA PALABRA DE DIOS
Lo que sigue es una guía, no una norma, para la celebración de la liturgia de la Palabra, en situaciones donde no está presente un presbítero o diácono.
1. Canto inicial.
2. Señal de la cruz.
P: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
T: Amén.3. Saludo inicial.
P: La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos nosotros.
T: Amén.O bien:
P: El Señor, que dirige nuestros corazones para que amemos a Dios, esté con nosotros.
T: Amén.4. Acto penitencial.
P: Hermanas y hermanos, humildemente, con corazón arrepentido reconocemos nuestros pecados y pidamos perdón al Señor:
(En este momento se puede hacer la oración del “yo confieso”, hacer un canto penitencial, o hacer tres peticiones de perdón.)
P: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
T: Amén.5. Gloria.
(Se canta o reza el himno del “Gloria” solo los días domingos o los sábados cuando la celebración es después de las 19 hrs, a excepción de los tiempos litúrgicos de Adviento y Cuaresma).
6. Oración previa a las Escrituras.
P: Bendito seas Dios, Padre nuestro, porque caminas siempre a nuestro lado instruyéndonos con tu Palabra, aquella que formó la creación y habló por medio de los profetas a tu pueblo; que se hizo hombre, nuestro Señor Jesucristo; y que nos sostiene por la inspiración del Espíritu Santo. Que ella encienda siempre nuestros corazones y nos dé la sabiduría y la fuerza necesaria para hacer tu voluntad. Te lo pedimos a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
T: Amén.O bien:
P: Bendito seas, Señor, porque nos conduces al Padre. Tú dijiste: Yo soy la luz del mundo, quien me siga no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida; ilumínanos, pues, con la luz de tu Palabra para que unidos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad trabajemos por un mundo cada vez más humano. Te lo pedimos a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
T: Amén.(También se puede utilizar la oración colecta que está en la liturgia cotidiana).
7. Proclamación de la Palabra.
L: De … y sigue el libro que corresponde a la lectura.
Al final de la lectura:
L: Palabra de Dios.
T: Te alabamos, Señor.(Esta fórmula sirve para la primera y segunda lectura; la segunda sólo se lee en la celebración dominical. El salmo responsorial, que está luego de la primera lectura, puede ser leído o cantado).
(En la lectura del evangelio, se invita a la asamblea a ponerse de pie; el que preside la celebración puede tomar la Sagrada Escritura y mostrarla a toda la asamblea, mientras se canta aleluya). Luego empieza así:
P: Del evangelio según…
T: Gloria a Ti, Señor.Al final del evangelio:
P: Palabra del Señor.
T: Gloria a Ti, Señor Jesús.(Se invita a la asamblea a sentarse. A continuación se puede compartir una breve reflexión previamente preparada, o invitar a la asamblea que comparta lo que el Señor con su Palabra motiva. Es bueno que este espacio sea participativo y ágil).
8. Credo.
(Se invita a la asamblea a ponerse de pie. Se recita el Credo).
P: Los invito a profesar nuestra fe, Creo en Dios Padre…
9. Oración de los Fieles (oración universal).
P: Confortados por la Palabra del Señor, presentémosle nuestras plegarias o peticiones:
L: (Deben realizarse peticiones. Estas pueden ser por la Iglesia universal, por sus ministros, por las vocaciones eclesiales, por los que gobiernan, los que viven en tinieblas, por enfermos y difuntos, etc.).
La oración se concluye de la siguiente forma:
P: Todo esto te lo pedimos, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
T: Amén.10. Padre nuestro / Gesto de la paz.
P: Y fieles al mandato de nuestro Señor, y seguros de que no sólo nos llamamos hijos e hijas de Dios, sino que lo somos, decimos:
T: Padre nuestro…P: Y como signo de que somos hijos e hijas de un solo Padre, y que perdonamos a los que nos ofenden, nos damos un abrazo de paz.
(En el caso de contar con el Cuerpo de Cristo para la comunión, luego del saludo de paz debe cantarse o recitarse “Cordero de Dios”. Luego de esto, el ministro de comunión presente debe proseguir con la liturgia hasta la comunión).
(Después de la paz, o la comunión, se puede cantar una canción de reflexión y/o meditación).
11. Oración final.
P: Señor Jesucristo, Tú que nos envías a anunciar tu Buena Nueva hasta los confines del mundo, te pedimos que esta celebración que hemos realizado nos anime y fortalezca para conseguir lo que nos hemos propuesto en ella: vivir conformes a tu Palabra, como hermanos y hermanas de una sola familia, y hombres y mujeres deseosos de hacer realidad tu reino. Te lo pedimos a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
T: Amén.12. Despedida.
P: El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
(Esto se dice haciendo la señal de la cruz).
T: Amén.13. Canto final.
(Es recomendable terminar con un canto a la Virgen María, o bien, el rezo del Ave María).